miércoles, 30 de diciembre de 2009

Mi aventura de ser docente ¿Quién dijo aburrirse?

MI PAVENTURA DE SERDOCENTE

Muchas personas duermen para descansar, yo duermo siempre para soñar, pues los sueños están hechos para cumplirse. Desde niño siempre soñé con ser un profesor, pero solo me imaginaba en un aula dando clases sin saber que era en verdad ser un profesor. Al ingresar a la secundaria sentí una inclinación muy grande hacia las ciencias, en especial con la Química pues siempre me preguntaba el por que de las cosas que sucedían a mi alrededor como… ¿Por qué el agua moja? ¿Por qué el fuego quema? y la pregunta del milenio ¿De qué estaba hecho el trineo de Santa para que no se quemara en la atmósfera a la velocidad que iba? (¿Te lo habías preguntado antes?). Para entonces ya dos caracteres se habían definido en mi vida, ser profesor y de química, incluso siempre me imaginaba en un laboratorio lleno de cosas que ni conocía. Recuerdo el primer día de secundaria tan claro como si hubiera sido apenas hace 10 años, en mi última clase me preguntaron que era lo que deseaba ser de grande y respondí –Profesor de Química de una universidad (yo iba por lo grande). Toda la secundaria me la pasé con ese mismo pensamiento, lo sorprendente es que en segundo año reprobé Química (no se quejen Einstein reprobó Matemáticas) y poco a poco me fui alejando del estudio, para unirme a la lista de los que se vuelan las clases y se hacen maestros del acordeón, pero eso no fue tan malo, aprendí mucho y lo que me hacia salir a flote es que no sabía por que, pero la gran mayoría de los profesores veían en mi algo que ni yo comprendía, hasta la fecha recuerdo con cariño a todos ellos no solo porque creyeron en un picaron, sino porque me hicieron creer en mí mismo y lo ultimo que le dije a mi profesora de Química fue –Quiero ser como usted cuando sea grande y no volveré hasta que lo logre- pero su respuesta me cambió aun más la vida para siempre –No Yoko… tu debes ser mejor.

Cuando ingresé a la preparatoria y hasta la fecha, mantuve relaciones con mis profesores de secundaria y al ver hacia a tras lo que era antes y lo que había llegado a ser, me di cuenta que no quería ser aquel que estuviera en una universidad esperando el trabajo de otros solo para pulirlos, sino que anhelaba ser la base de algo sólido, pero sobre todo, deseaba guiar a los muchachos no solo a un aprendizaje, sino a valorar la vida, apreciarse a sí mismos, buscar ser mejores cada mañana y sobre todo… darse valor para enfrentar la adversidad y que al igual que yo, descubrieran que los sueños no son producto de la suerte, sino de nuestras propias decisiones. Con esto, decidí emprender la búsqueda de mi sueño, ingresé a pesar de la oposición de medio mundo a la Normal Superior del Estado de Puebla ya que nadie quería que fuese profesor y menos porque obtuve mérito académico en la preparatoria, con lo que en aquel entonces, entraría directo a ala BUAP. Cuatro años mantuve mi sueño en alto y con cada día se acercaba más y más el triunfo.

Hace dos años, en mi quinto semestre de la Normal se me presentó mi primera oportunidad de trabajo, me invitaron a laborar en una escuela particular de nueva apertura llamada Freinet Celestín, yo sería profesor de tan solo siete niños, eso no tiene gran emoción en un principio, pero cuando me dijeron que eran de grados diferentes, tres de 3º, uno de 5º y tres de 6º, en verdad que ¡me quedé patidifuso! Ya había suplido antes a profesores, pero jamás aulas multigrado. En un principio no sabía que haría, para empezar mi campo de trabajo era enfocado a secundaria y solo una materia, pero como para cada problema siempre hay una solución, pedí prestado el material multigrado a una profesora amiga mía, su fichero y algunas planeaciones. Era sorprendente, no me podía explicar como era que habiendo tan poquitos niños, me tocó una escuela y un grupo tan completo (hablo de características personales), estaba la niña berrinchuda que su abuelita y mama daban el grito en el aire si la tocaban, una pequeña con una enfermedad que le generaba retrasos de aprendizaje, otro que ya habían sacado de varias escuelas porque en todas se la pasaba flojeando, dos hermanas la más pequeña de 3º muy aplicada y la grande de 6º muy fresita (creo que con modismos se entiende mejor) y como podía faltar Karlita la lista del salón y Fernanda la chistosa, pero al decir que era una escuela completa me refiero que hasta teníamos el caso de un niño con autismo en el kinder que ¡valla sustos que nos metió en varias ocasiones! en una ocasión se le escaspo a la directora hacia el segundo piso y por poco se le cae.

Con la propuesta multigrado me apoyé mucho, relacionaba contenidos, realizaba actividades específicas y diferenciadas y hasta hicimos nuestro tendedero y pusimos nuestra tiendita. En la pared tenía en un papel bond la relación de asistencia y tareas, así todos podían ver como iban en la semana. Todas las mañanas iniciábamos leyendo el diario del salón, cada día alguien se lo llevaba a su casa incluyéndome a mí y anotaba lo que había pasado tanto en la escuela como en su casa, con ello descubría parte de la vida personal de mis muchachines. Dependiendo el horario era la clase que teníamos, en geografía realizábamos varias maquetas, en historia tuve pequeños contratiempos ya que nos sabía nada así que estudiaba todos los días he intentaba relatárselos como cuentos, en Español realizábamos las lecturas y actividades del libro, además teníamos algo que llamábamos Cartas VIP, y consistía en que como el Freinet era una Célula de la escuela Dante Alighieri nos carteábamos con sus alumnos cada fin de semana pero imaginando que cada uno vivía en un país y continente diferente, lo cual me servía para tener una relación con geografía pues debido al tema que veíamos trataban de realizar la carta. Ciencian Naturales era mi fuerte y me gustaba que realizaran pequeños experimentos como el volcán, ver si las flores sudan, el vaso hidrostático, en fin, creo que era de las materias que más les gustaba. En matemáticas me encantaba inventar cuentos, realizar juegos pero sobre todo enseñarles trucos de magia que tenían que ver con el tema, el que más les gustó fue uno llamado “las tablas de salomón” que usaba para realizar calculo mental, lo que les gustaba más era realizárselos a sus papás, a parte por lo menos una ves por semana jugábamos a la tiendita con el tema visto. Pero como negar que a pesar de todo, su hora favorita era educación física, a mí me gustaba enseñarles diversos ejercicios y después hacer Ralis y como eran pocos por lo general les compraba un pequeño premio. Cada día se podían llevar un libro del tendedero si querían con la condición de que al otro día nos contaran de que se trató, pero el fin de semana se tenían que llevar forzosamente uno y escribir de que se trató lo que leyeron para el día lunes.

Aparentemente todo debió haber marchado perfectamente, pero todos tenemos un talón de Aquiles y creo que el mío, es mi carácter. A pesar de que eran niños de primaria y eran pocos, me costaba mantener el control en ellos, incluso en momentos no me tomaban en serio. Tampoco tenía suficiente experiencia en aulas multigrado como para atender suficientemente tres necesidades diferentes (refiriéndome a los grados) y finalmente, la directora hablo conmigo y me pidió que no trabajara con propuesta multigrado, pues los padres pagaban para que lleven sus hijos el programa como aula de un grado y que separara en dos salones a los niños y atendiera a ambos grupos el de 3º y el de 5º y 6º (chale si que me la aplicaron). La verdad aquel medio ciclo siento que no lo saqué como debía, pero tampoco se quejaron los padres, yendo de aula en aula y con pequeños tropezones saqué el medio año. Mi interés principal era al final no solo lograr que obtuvieran el mayor aprendizaje posible, sino integrarlos como grupo, pues entre ellos no se llevan muy bien. Por motivos de escuela, dejé el Freinet al concluir el primer ciclo en Diciembre y por las fechas de Marzo me encontré a quien ya era su profesora y también amiga mía, me comentó que los muchachos me recordaban con cariño, pero la verdad yo pienso que era debido a que ella si que era muy exigente con ellos, pero en fin, así comencé mi labor docente.

Posteriormente me ofrecieron cubrir un interinato nuevamente en una escuela multigrado en Rubén Jaramillo hace poco menos de un año, y como ya tenía noción de lo que era, lo acepté. La dinámica en esta escuela era casi la misma, pero como tuve buena relación con las demás profesoras, me daban tips para mejorar la calidad de mi enseñanza, como que debido a que los grupos nones son de aprendizaje, debo enfatizarlos y reafirmar a los de 4º, tener cuidado en geografía e historia pues a pesar de que todo se relaciona, en 4º estas son más amplias. La verdad fue una experiencia agradable trabajar con estos niños, y aunque nunca me queje, siempre tenía en mente que debía seguir buscando mi sueño de llegar a una secundaria.

La pedagogía para mí a sido una verdadera aventura, pues siempre pongo en práctica lo que aprendí en mi Normal. Soy miembro de un templo cristiano llamado Getsemaní y líder de jóvenes, cuando me toca predicar siempre inició con una dinámica, monitoreo a los muchachos y empleo la técnica de la pregunta o la pelota preguntona, sé cuando y en qué enfatizar palabras y buscar un objetivo en cada prédica, es sorprendente que en una predicación existan riosas, preguntas, sorpresas, por ello cada vez que alguien nuevo llega con la idea de sentarse una hora para aburrirse con un sermón digo, “hombre ¡Quién dijo aburrirse?”. También soy instructor de magia (enseño a los muchachos a engañar a la gente jiji) y debo recordar el objetivo de cada clase.

A pesar de que me encariñé con los pequeños de aquella comunidad, actualmente se me presentó una oportunidad dorada y la tomé, ahora cubriré el permiso de un profesor en Química en un pueblo aledaño llamado Xochitlán, esta será una nueva aventura y aunque aún no tengo mi plaza, con sentirme en contacto con esos adolescentes mi sueño está a unos centímetros de cumplirse por completo y emprender unos nuevos, ahora sé lo que es ser un profesor, es hacer brotar lo mejor da cada individuo y hacer de este un planeta mejor y dentro de poco sé que lo demostraré con una plaza propia (que así es mi sueño), pero eso ya será hasta entonces…

Por cierto hace poco regresé a mi vieja secundaria a decirle a mi profesora Hilda… ¡Lo logramos y vamos por más! y espero en un futuro la mayor satisfacción de que un alumno mío vuelva y me diga ¡Lo logramos profesor!...

Mi confrontación con la docencia

Mi primer acercamiento en las aulas lo tuve mientras asistía a la preparatoria cubriendo grupos de primaria, esas experiencias siempre las recuerdo con mucho cariño, pero ya de manera más seria fue cuando asistía a la Normal Superior.
Cuando me encuentro en un aula siento que estoy en el lugar más hermoso y cuando ayudo a que los demás aprendan algo me siento aun mejor, hoy sé que el ser docente no es enseñar (además no tengo que jiji) sino ayudar a que los demás aprendan algo. No importa donde sea, me encanta ser parte de un proceso de aprendizaje, ya sea en una escuela, en un autobús al mostrar mis trucos de magia, en el templo, no importa el lugar el ser un pequeño puente me hace sentir la más grande de las satisfacciones. En lo personal, el ayudar a los demás a sido lo más hermoso que puedo realizar, puedo decir que en la SEP no tengo una plaza y que aún sin tener el titulo de Licenciado en educación, Dios ya me brindó el trabajo más hermoso que cualquiera pueda tener, AYUDAR A LOS DEMÁS. Cuando di clases de magia en casa de cultura, en ocasiones invertía más de lo que ganaba con tal de que mis alumnos se llevaran algo diferente a sus vidas, y en el Freinet llegaba temprano para estudiar un poco con mis pequeñines.
Hasta la fecha tengo solo un motivo de insatisfacción en mí mismo, aún no he adquirido ese carácter de liderazgo necesario, a la verdad soy un poco dejado, pero sé que la misma vida me ayudará a forjarme hasta alcanzar lo necesario, por lo general no me quejo del sistema o de directivos, yo me fijo en mi parte hacia mis alumnos porque echándole la culpa a los demás no se soluciona nada, por ello me encanta la película de “El profe”, porque el veía siempre la manera de dar lo mejor de sí con lo mucho o poco que tenía a su alcance. y SOLO LES PUEDO COMPARTIR DOS PALABRAS DE ALIENTO HACIA LA DOCENCIA...
CRIRRIN CHIRRIN